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17 de enero de 2018
“Allá donde nacimos, las cosas y los hombres han gastado sus fisonomías, y sus rostros ...
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Nansen, maestro de la exploración polar

El científico que llegó a Premio Nobel de la Paz

JAVIER CACHO GOMEZ

Editorial: FORCOLA
Lugar: MADRID
Año: 0
Páginas: 520
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda

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Ya nos cae bien por esas fotos en las que queda claro que era un bellezón, pero también porque era una persona bella en toda su expresión. Nansen ocupa un lugar sagrado en el podio de los grandes exploradores polares y otro igual de destacado entre los personajes que contribuyeron a hacer del siglo XX, un tiempo más humano. Javier Cacho cierra su trilogía de retratos polares con este hombre superlativo que, tras dejar trineos y esquís, trabajó para la Sociedad de Naciones y creó el Pasaporte Nansen a favor de los refugiados a quienes dedicó su vida. Y fue Premio Nobel de la Paz en 1922. ¡Ahí es nada!  
Noticias en la Línea
  • Felicidades, Capitán Cook

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  • La conquista del aire

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    Exposición en el Centro Conde Duque de MadridA Juan Olivert Serra le llamaban el volaoret en Cullera, apodo justificado desde que el rentista valenciano se construyera un aeroplano y el 5 de septiembre de 1909 realizara el primer intento de vuelo motorizado en España. Su historia y la de otros pioneros de la aviación española fascinados por dar alas a sus sueños se cuenta en la exposición La conquista del aire, abierta al público hasta el 4 de marzo en el Centro Conde Duque de Madrid.

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    Exposición en el Museo del PradoMariano Fortuny fue un pintor cosmopolita que visitó muchos países y vivió en muchas ciudades; pero su brújula creativa señalaba tres puntos cardinales: Roma, donde se formó; Marruecos, donde pintó la batalla de Wad Rass y sucumbió a la luz africana, y Granada, donde se refugió para desconectar de un éxito internacional. El Museo del Prado reúne 169 obras del artista (12 de ellas nunca antes mostradas en público), en una exposición antológica que puede verse hasta el 18 de marzo.

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    Exposición sobre Alphonse Mucha en Madrid.La escritora y activista Halide Edip Adivar luchó por la revolución turca con el mismo ímpetu que por la revolución feminista, y ha sido una sorpresa y un placer estético encontrarla retratada en la exposición sobre Alphonse Mucha que puede verse hasta el 25 de febrero en el Palacio Gaviria de Madrid (donde no solo hay chicas art nouveau). Ambos eran amigos, y se debieron de conocer cuando la líder nacionalista se vio condenada al exilio.

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Letras de Portugal

Hay mucho más que Pessoa y Saramago en las letras portuguesas, y lo veremos en la Feria del Libro de Madrid, que tiene a Portugal como país invitado. Porque leer a escritores lusos nos ayuda a conocer mejor este país, más allá de los estereotipos habituales de saudades y fados.

5 de junio de 2017

Las letras portuguesas empiezan a ser mejor conocidas en España. Ya no se puede hablar como antes de “vueltos de espaldas”, “de costas voltadas”. Desde la introducción de Pessoa de la mano de Ángel Crespo, hace treinta años, o del iberismo de Saramago, amplificado por la prensa española más que por la portuguesa, la literatura portuguesa es más conocida, aunque no todo lo que merece. No olvidemos que en Portugal una de las editoriales más importantes es, significativamente, la Dom Quixote, y que el Cavaleiro Andante ha sido objeto de libros, poemas, canciones y hasta de una colección de tebeos hoy muy buscados. Pero hay mucho más que Pessoa y Saramago, y lo veremos en la caseta de Portugal en la Feria, que este año tiene a nuestro vecino occidental como invitado especial.

Hoy, los libros portugueses están en los catálogos de las mejores editoriales. Nos falta todavía, sin embargo, poderlos leer en su lengua original, algo que los lusitanos sí hacen con los libros españoles desde hace muchas décadas (también deberíamos hacer lo mismo con las letras catalanas, leerlas en catalán). Pero nos contentaremos por ahora con las traducciones, aunque deberíamos leer la rica poesía –como la de Sophia de Mello Breyner– en la lengua original, pues es la que más resiste a la traducción.

Letras de Portugal

Desde 1974, la Revolución de los claveles, ya se han sucedido varias promociones, por no decir generaciones, de escritores y de temáticas, en las letras de Portugal. Recomiendo, para seguir de cerca la rica literatura de lengua portuguesa –la brasileña y las africanas tienen un lugar importante también– el bisemanario Jornal de Letras, que dirige un gran conocedor de las letras como es José Carlos Vasconcelos. Leo ahora los títulos más presentados en las vitrinas y mostradores y, sin querer hacer inventarios, sí quiero resaltar a cuatro escritores y a un ensayista.

El primero, Almeida Faria, que es el autor de Tetralogía Lusitana (A Paixão, Cortes, Cavaleiro Andante, Lusitânia). Almeida Faria (nacido en 1943 en la ciudad alentejana de Montemor-o-Novo) es un espíritu libre. Además de literatura ha escrito ensayos y reflexiones, siendo considerado también filósofo –o pensador, que es menos rimbombante–. Con un profundo conocimiento de la historia de los dos países y de la cultura occidental, sus libros abarcan muchos registros diferentes y su obra es abierta, no se encierra ni limita el horizonte.

Es una obra en un portugués rico, genial, de lo más innovador en la prosa portuguesa y me atrevería a decir que más que fueron Jorge de Sena, Cardoso Pires o José Saramago. Almeida Faria no se cree mitos ni leyendas, sean de los nostálgicos imperiales –él llama con cierta zumba, a Portugal, provincia-imperio–, sean de los epígonos de la llamada Revolución de los Claveles. Fustiga el colonialismo, pero también los lugares comunes de la izquierda. Su obra, siendo consciente social y políticamente, es lírica y psicológica, superando la obviedad política y la catalogación fácil.

La Tetralogía Lusitana es un cuadro perfecto de la sociedad portuguesa de los sesenta y en torno al 25 de abril de 1974, con el trasfondo de la guerra colonial. Se publicó en 1978. Un mosaico compuesto con las piezas de unas vidas, Arminda, João Carlos, Santiago, André, los padres, Moisés, Jô, las sirvientas, con una imaginación rica, imprevisible. Su lectura –de adelante hacia atrás, por trozos, o tradicional del principio al fin– nos hace comprender mejor Portugal y nos abre a ricas reflexiones, además de al placer de la lectura.

En España solo Alfaguara se atrevió en 1985 a publicar Lusitania, en traducción de Miguel Angel Viqueira, que hace años desapareció del mercado. Solamente otro par de libros han sido publicados.

Letras de Portugal

El otro escritor fundamental, éste sí bien presentado en España, es António Lobo Antunes. Ha sido mejor acogido por las editoriales españolas, aunque pienso que su lectura es más difícil que la de Almeida Faria.

Lobo Antunes pertenece a una familia de ilustres médicos, como él, todos humanistas, de visión cosmopolita y a la vez muy portuguesa. Citemos como recuerdo al doctor João Lobo Antunes (Um modo de ser, o Numa cidade feliz, colecciones de ensayos), su hermano, desaparecido recientemente, que reflexionó sobre el papel de la medicina, del médico, la visión del enfermo, con una sensibilidad y conocimiento científico raros de encontrar juntos.

António Lobo Antunes escribe difícil, es necesaria atención, dedicación, no pretender leerlo como un best seller, aunque alguna editorial parezca querer presentarlo así. Sus libros son la historia de Portugal de los últimos cincuenta años. Del paso del Imperio de Ultramar al país de la Unión Europea que hoy es. Su forma de escribir es casi como nuestra habitual forma de pensar y divagar, inconexa, que nos lleva de un lado a otro, de una persona a otra, de un tiempo a otro, todo aparentemente mezclado pero perfectamente ensamblado. Dos cosas le han marcado sobre todo: la guerra de Angola y su trabajo como psiquiatra. Las historias de la guerra, de los retornados, de locos y de señoritos salazaristas, de hombres y mujeres cualquiera frustrados en una vida absurda, se entrecruzan en sus páginas, como algo de lo que no se puede despegar. En sus descripciones de Lisboa, de la costa, del Algarve, descripciones hechas como de paso, sin darle importancia, se trasluce su gusto y conocimiento de la pintura. Su biografía penetra todos sus libros, hasta ser pura autobiografía, como la que se ha llevado recientemente al cine, Cartas da Guerra, una de las mejores películas sobre la guerra que se han hecho, y que aquí no hemos podido ver aún.

Al hablar de Lobo Antunes no podemos evitar el recuerdo a quien fue su mejor amigo, José Cardoso Pires, cuyos libros no deben ser olvidados, aunque solamente fueran, El ángel anclado (O anjo ancorado), Balada de la playa de los perros (Balada da praia dos cães) o El Delfín. Sin olvidar, Lisboa, libro de abordo, una de las mejores guías de la ciudad, o Valsa Lenta, donde relata su vida junto a la suerte, a raíz de sufrir un fuerte ictus.

Letras de PortugalY, en fin, quiero recordar a otro escritor y poeta que aquí debiéramos conocer (por lo menos como él conocía las letras, los pueblos y los vinos de España). Es Fernando Assis Pacheco, de Coimbra, descendiente de gallegos emigrados –de lo que hacía gala con su jocosidad–, que falleció hace unos años, aún joven, cincuenta y siete años, mientras hojeaba libros en la antigua librería lisboeta Buchholz, que ya no es lo que era. Assis Pacheco amaba Portugal y España casi por igual, escribía con inmensa gracia y humor, amaba la vida –era gran catador de vinos  y apreciador de comidas caseras– y, entre otros libros nos dejó Los trabajos y pasiones de Benito Prada, sobre sus ancestros galaicos en el norte de Portugal, sus poemarios A musa irregular o Respiração assistida. Todas sus crónicas en la radio, sus artículos en la revista O Jornal son dignos de relectura, para tomarnos la vida con el humor que él sabía y para saber de aquel Portugal de antes y después de la revolución de abril.

En fin, leer a escritores portugueses nos ayuda a conocer mejor ese  país, más allá de los estereotipos habituales de saudades, fados y destino turístico. Para los que leen más ensayo, recomiendo vivamente a Eduardo Lourenço, con su Laberinto de la saudade, Mitología da Saudade, Portugal como Destino y muchos más libros esenciales –no siempre fáciles de leer, como toda obra profunda– para comprender la lusitanidad. Eduardo Lourenço es imprescindible. Ojalá sea debida y prontamente traducido.

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