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Awramba, una utopía en Etiopía

Awramba es una comunidad utópica en Etiopía fundada por Zumra Nuru; se rige por principios como la equidad de género, los derechos de los niños, la ayuda a los menos afortunados y la lucha contra la deshonestidad, la mentira, el asesinato y el robo.

13 de diciembre de 2012

Una utopía, según su significado etimológico, es un no-lugar, un lugar que no existe. Es un lugar irreal, en donde las cosas funcionan como imaginamos que deberían funcionar en la vida real. Según Foucault (1986: 24), las utopías son lugares que pueden tener una relación de analogía directa o inversa con el espacio real de la sociedad, pues en ellos se imagina a la propia sociedad, bien de forma perfeccionada o bien completamente boca abajo, con todas sus lógicas invertidas. El resultado es un lugar ideal y, por tanto, ajeno a las confusas dinámicas de la propia realidad.

Han existido distintas sociedades utópicas a lo largo de la historia, tanto en Europa como en América: desde las misiones jesuitas del Paraguay en el siglo XVII, a las factorías modelo de Robert Owen en la década de 1820 o de Jean-Baptiste Godin entre 1849 y 1968,  pasando por los falansterios  o comunidades agrícolas autosuficientes de Charles Fourier y las comunidades norteamericanas Icaria de final del siglo XIX, hasta llegar a las comunas hippies de los años 60 y 70 o la actual comunidad de Auroville en India. Todas ellas estaban/están guiadas por principios humanitarios, que buscan el bienestar de los trabajadores y la construcción de una sociedad ajena a las desigualdades y jerarquías que rigen el orden mundial.

Zumra Nuru, fundador de la comunidad Awramba en Etiopía

No tengo claro que en todas ellas la igualdad de género haya sido una de las transgresiones fundamentales respecto al orden social circundante. Sin embargo, éste es claramente uno de los objetivos principales de Awramba, una comunidad utópica actualmente existente en Etiopía, fundada en 1980 por un hombre humilde, que apenas sabe leer y escribir y que tiene por nombre Zumra Nuru.

Interior de casa. Dormitorio

Almudena Hernando

Awramba (o Awra Amba) es una pequeña comunidad localizada a 74 km de la ciudad de Bahar Dar (que a su vez se encuentra a 631 km al noroeste de Adis Abeba, la capital de Etiopía), al sur de Gondar, en la región Amhara. Enclavada en una zona de inmensa riqueza histórica y paisajística, Awramba permite al viajero ser testigo de las dinámicas de organización y cooperación, a la vez que de los precios que debe pagar por constituirse, una sociedad utópica.

Awramba es una comunidad regida por cuatro principios fundamentales: 1) Equidad de género; 2) Derechos de los niños; 3) Ayuda a los menos afortunados, enfermos y ancianos, y 4) Lucha contra la deshonestidad, la mentira, el asesinato y el robo. Sus miembros no creen en ningún dios institucionalizado ni practican religión alguna. Piensan que tras la muerte no hay otra vida, por lo que es responsabilidad de los vivos intentar construir el Paraíso en ésta. ¿Cómo pudo aparecer un lugar así en una sociedad como la etíope, tan religiosa, patriarcal, con tanta pobreza y trabajo infantil?

Biblioteca de la comunidad de Awramba en Etiopía

Foto. P. Rubio Remiro

En 1947, Zumra Nuru nació en una granja de la zona, y desde muy niño fue sensible al agravio comparativo que afectaba al trabajo realizado por su padre y por su madre, que , trabajando por igual en la granja, tenían sin embargo muy distintos destinos al llegar a casa: él descansaba y ella se ocupaba de las inacabables tareas domésticas. Perteneciente a una familia de tradición musulmana, nunca entendió tampoco los prejuicios sostenidos hacia la comunidad cristiana de la zona, ni las abusivas exigencias de trabajo de los niños, ni el abandono de los pobres y los ancianos.

Resulta difícil entender de dónde surgió la lúcida y crítica mirada de este niño, que ya con cuatro años realizaba incómodas preguntas a sus padres. Resulta difícil de entender porque la mirada infantil se construye a través de la identificación con la mirada paterna/materna, de forma que cada uno de nosotros, en su infancia, suele considerar natural el orden social en el que le ha tocado vivir. Y, de hecho, la inmensa mayoría de la gente, nunca somete esa consideración a crítica alguna, razón por la cual el orden social se sigue reproduciendo sin encontrar grandes resistencias. De hecho, la mirada crítica de Zumra Nuru fue considerada desde siempre síntoma de desequilibrio por parte de familia y vecinos, por lo que fue expulsado de casa a 13 años. A los 20, cada vez más convencido de sus ideas, decidió viajar por la zona para fundar una comunidad, lo que consiguió en 1980, tras reunir a 19 hombres y mujeres que compartían el mismo análisis crítico de su contexto social. Tras varios avatares y cambios de emplazamiento, persecuciones y hasta ingresos en prisión del fundador, en el día de hoy, la comunidad de Awramba acoge a más de 400 personas, que intentan vivir poniendo en práctica aquellos cuatro principios fundamentales.

Casa de los ancianos de Awramba, Etiopía

Almudena Hernando

En Awramba no existen tareas propias de hombres o de mujeres (salvo, obviamente, el embarazo y la lactancia). Cada uno/a hace cualquier tarea, teniendo en cuenta únicamente su habilidad. Aunque un recuento concreto indica que suele haber una mayoría de mujeres que hace las tareas normalmente adscritas a las mujeres (como el cuidado de los niños) y que hay más hombres que mujeres haciendo lo que la sociedad etíope general suele asignarles a ellos (como la agricultura), en Awramba los hombres pueden cuidar niños tanto como las mujeres realizar las tareas agrícolas. Ambos tejen e hilan, porque de una cooperativa de tejido obtiene la comunidad sus principales ingresos. Toda la ganancia se comparte equitativamente, y se trabaja 5 días a la semana. Cada persona dedica otro día a ayudar a los enfermos, ancianos o necesitados, y un séptimo a hacer lo que desee: descansar, ir al mercado o hilar o trabajar para obtener dinero propio que no tiene que compartir con los demás.

Telares en la cooperativa textil de Awramba

P. Rubio Remiro

La comunidad se organiza a través de 13 comités, elegidos a través del sistema de la mano alzada cada tres años, y quien no cumpla con las normas de la comunidad puede llegar a ser expulsado, aunque este caso no se ha llegado a dar en ninguna ocasión. Sus miembros viven en 109 casas, construidas de adobe y madera (incluidos los muebles), además de contar con una biblioteca (con anaqueles también de adobe) y una escuela, en donde se forman los niños pequeños (que más tarde, irán a la escuela estatal del pueblo vecino). Hay una enfermería y una residencia para los ancianos. Aquí, en una sencillísima casa de adobe extremadamente pulcra en su interior, se cuida, lava y alimenta a los ancianos de la comunidad, que pasan sus días relajadamente. El último edificio, igualmente de adobe y de extrema austeridad, es una residencia para los visitantes, ya que Awramba admite viajeros, turistas o gente interesada en compartir con ellos algunas jornadas, con la única condición de que se adapten a las normas de la comunidad y justifiquen su presencia en ella.

Cooperativa textil de Awramba, Etiopía

Almudena Hernando

Sin duda, Awramba participará de esas contradicciones tan consustanciales e inevitables en cualquier sociedad humana. Su vida es demasiado esforzada como para considerarla un paraíso dentro de los estándares hedonistas de la sociedad occidental y Zumra Nuru sigue siendo su líder (lo que parecería contradecir, en principio, el esquema horizontal y no-genérico); aunque no parece que este hombre afable y humilde, que solo habla amhárico y viene a saludar a los visitantes al final del recorrido por la comunidad, obtenga más beneficios que el mismo respeto que obtienen los demás ancianos, o una cierta admiración de los viajeros que paran a saludarlo. Si bien en los últimos años su intento de construir una sociedad basada en valores humanitarios está comenzando a ser reconocido por algunas autoridades políticas y académicas, el esfuerzo por mantenerla viva y defenderla de la resistencia con la que sigue encontrándose entre los pueblos vecinos, revela el gran esfuerzo que ha debido suponer para este hombre poner en marcha su sueño, su utopía. Construir un lugar en donde ser hombre o mujer, joven o anciano, niño o adulto, cristiano o musulmán, tigray o afar, blanco o negro no determine rangos ni jerarquías, derechos de explotación u obligaciones de subordinación contradice de tal manera los fundamentos actuales de cualquier sociedad conocida que, sin duda, su esfuerzo merece admiración y respeto.

Interior de casa y cocina en Awramba, Etiopía

P. Rubio Remiro

Nadie sabe cuánto durará Awramba tras la muerte de Zumra Nuru. Tal vez su modelo organizativo esté suficientemente consolidado, o tal vez no. Ninguna sociedad utópica ha durado hasta ahora tanto como los procesos históricos en cuyo seno se han asentado. La dinámica de la desigualdad es mucho más fuerte que la de la igualdad, más invasora, más estable, porque se refuerza a sí misma, se retroalimenta y fortalece, acabando por fagocitar a cualquier corpúsculo que se asiente en su seno y ose resistirla. Por eso, entre las innumerables maravillas que contiene Etiopía, entre las inacabables excepciones que la definen (un calendario único, un horario particular, una religión distinta a todas las demás practicada sin interrupción durante siglos), visitar Awramba constituye una razón más para visitar el país. Conocer su lucha por sostenerse permite entender el precio de las utopías.

Bibliografía

Foucault, Michel (1986): Of Other Spaces. Diacritics 16 (1): 22-7.

Joumard, Robert (2010): Awra Amba, an Ethiopian utopia.

Juan-Navarro, Santiago (2009): The anarchist city of America: Libertarian urban utopias in the New World. Atenea XXIX, 1: 91-112.

Awramba, Comunidad utópica, Zumra Nuru

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Comentarios sobre  Awramba, una utopía en Etiopía

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  • 22 de diciembre de 2012 a las 18:15

    Hola! me encantó el blog!! Felicitaciones a todos!! También soy una amante del viaje y las culturas, y esta comunidad de Etiopia, Awramba, me ha dejado fascinada!! tenía en mente un viaje diferente e intenso en unos meses, y leer este artículo me ha hecho definir un poco más mis ideas e intenciones. Traté de buscar más información para contactar con la comunidad y consultar de que forma podría visitarles y así también concer y descubrir parte de Etiopia. Agradecería alguna pista, contacto o información de cómo hacer para llevar a capo esta nueva ilusión! Muchas gracias!! Laura.

    Por Laura
  • 02 de enero de 2013 a las 10:55

    Hola Laura, puedes contactar con la Comunidad de Awramba en Etiopía en este teléfono que pertenece a: Awra Ameba Association. Tel: 0582310108. POB 36. WORETA.. Estan situados en un pequeño desvío de la carretera que va desde Gondar a Bahir Dar. En Internet también podrás encontrar más información. Un saludo

    Por La Línea del Horizonte
  • Pingback: Que no te digan que no te lo conté | Ese caleidoscopio gigantesco

  • 03 de octubre de 2014 a las 13:33

    Ha sido una grata sorpresa por partida doble. En primer lugar, conocer un experimento social tan interesante, en un entorno tan poco propicio. No conozco en primera persona Etiopía, pero como estoy inmerso en un proceso de adopción en el país desde 2008 he leído varias cosas y he hablado con personas que han estado allí. Efectivamente, parece que es una sociedad muy patriarcal y conservadora. Me pregunto cómo se verá en el resto del país…

    La segunda razón has sido tú Almudena: fui alumno tuyo de la asignatura de Arte Prehistórico hacia mediados de los 90 (quizá 1995, pero no estoy seguro), y guardo un recuerdo genial de la asignatura y de tí como profesora y persona. Igual te acuerdas de mí: me sacaste de una cueva en Ramales de la Victoria con la cara de color verde… locuras de la juventud.

    Te mando un abrazo enorme.

    PD: ¡¡No has cambiado nada!! ¿¡Hiciste un pacto con el Diablo!?

    Por Mario Moreno Cortina
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