Azímut

14 de febrero de 2019
“Las bibliotecas encierran medicinas para el alma, como las farmacias para el cuerpo”. Máxima egipcia.
ver todos...
GeoGrafía
Colaboradores +
 
Nos gusta este libro

Eva en los mundos

Escritoras y cronistas

RICARDO MARTINEZ LLORCA

Editorial: LA LINEA DEL HORIZONTE EDICIONES
Lugar: ESPAÑA
Año: 0
Páginas: 188
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo

COMPRAR
Es tiempo de tormentas y sobre ellas han escrito, y lo hacen hoy, mujeres de un talento extraordinario para la crónica. En este mes de marzo queremos dar voz y presencia a algunas de las que más nos gustan: Svetlana Aleksiévich, Sofía Casanova, Carmen de Burgos, Joan Didion, Hayasi Fumiko, Helen Garner, Martha Gellhorn, Leila Guerriero, Janet Malcolm, Edna O'Brien, Annemarie Schwarzenbach, Marina Tsvetaieva y Rebecca West. Eva en los mundos es una colección de perfiles escritos desde la admiración, porque la pasión la ponen ellas. Pertenecen a diferentes épocas, geografías y culturas pero todas ellas comparten una mirada singular sobre la realidad y un robusto sentido de la justicia.
Noticias en la Línea
  • Cronistas de viajes

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    La literatura de viajes es un híbrido de definición difícil. Los expertos fijan sus raíces en los relatos de historiadores griegos como Heródoto o Jenofonte. Desde entonces, ha ido evolucionando y moldeando géneros como las memorias, la novela o el periodismo en un recorrido que se analizará en un interesante ciclo de conferencias programadas en la Fundación Juan March durante el mes de febrero. Eduardo Martínez de Pisón hablará sobre los viajeros imaginarios, Carlos Martínez ...[Leer más]

  • Sofía

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    El artículo 490 del código penal marroquí castiga las relaciones sexuales mantenidas entre personas de distinto sexo que no estén casadas con una pena de entre un mes y un año de prisión. Esto provoca que muchas mujeres sufran el trastorno conocido como negación del embarazo, una patología en la que el cuerpo de la mujer no da las señales típicas de una gestación y, en algunos casos, no toma consciencia del embarazo hasta el momento de dar luz. Este es el caso de Sofía, protagonista ...[Leer más]

  • Francis Keré

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    Francis Kéré, arquitecto formado en Alemania, procede de un pequeño pueblo de África Occidental, Gando, en Burkina Faso. Como primer hijo del líder de su pueblo, su padre le permitió asistir a la escuela pese a que muchos de los habitantes de su aldea consideraban que la enseñanza convencional occidental era una pérdida de tiempo. Posteriormente, consiguió una beca para formarse en Alemania, donde se graduó en arquitectura e ingeniería en la TU de Berlín. En paralelo a sus estudios, ...[Leer más]

  • Muestra de cine rumano

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    El Cine Doré de Madrid acoge una nueva muestra de cine rumano del 23 al 31 de enero, con seis películas que se vuelcan en asuntos de familia, religión, poder o negacionismo histórico nada cómodos, demostrando una vez más que la rumana es una cinematografía comprometida con su sociedad. Tres generaciones y estéticas diversas se podrán ver en la sede de la Filmoteca española, desde el corte clásico en blanco y negro del director Stere Gulea, pasando por cintas firmadas por ...[Leer más]

  • Esto-ha-sido Bamiyan

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    Los budas gigantes de Bamiyan saltaron a la fama tras su demolición el 11 de marzo de 2001 (exactamente seis meses antes que la catástrofe de las Torres Gemelas de Nueva York). Pero los talibanes se equivocaron al pensar que la explosión de cientos de minas acabarían con estas estatuas milenarias, porque su sombra pervive, como muestra el trabajo del artista plástico Pascal Convert, que ha fotografiado con drones y cámaras robóticas los nichos monumentales que las detonaciones dejaron, ...[Leer más]

Histórico noticias

La Línea del Horizonte Ediciones




Desafiando al elegante fatalismo ruso

El hotel Astoria no pudo surgir en tiempos más convulsos: La Gran Guerra le llegaba al año y medio de abrir sus puertas; luego, el Octubre Rojo… Así fue como los escritores y poetas rusos lo tomaron como cuartel general de las letras en las noches blancas de San Petersburgo.

4 de enero de 2016

No disponía de rótulo aún como apéndice del Hotel Inglaterra cuando Chejov lo visitó, en 1895, enfermo de tuberculosis y tocado moralmente por el fracaso inicial de La gaviota, su pieza teatral maestra, llamada con el tiempo a consagrar su nombre, no como médico o filántropo, sino como dramaturgo. Apenas llevaba inaugurado un lustro, en el número 39 de la Bolshaya Morskaya, la tarde en que Ossip Mandelstan observaba el estallido de la revolución bolchevique, desde una de sus alcobas. El poeta polaco tenía frente a sí la imponente catedral de San Isaac, cuya larga sombra no evitaría su detención, destierro a Siberia y muerte en cuestión de pocos años. La inspiración de Madelstan se resistiría a comulgar con los cánones del realismo socialista.

El hotel Astoria, en definitiva, no pudo surgir en tiempos más convulsos, bajo planos del arquitecto Fyodor Lidval y tratando de conciliar la estética de la Rusia Blanca con la modernidad art nouveau de Europa. La Gran Guerra le llegaba al año y medio de abrir sus puertas; luego, el Octubre Rojo… En consecuencia, la gran lírica rusa con sentido trágico de la vida lo tomó enseguida como cuartel general de las letras, apelando a los versos con que Pushkin acababa de engalanar la ciudad fundada por Pedro el Grande. Su canto de cisne sobre gélidos canales, llamado a dictar el fin de la aristocracia con blasón e intelecto zarista.

El hotel Astoria fue el primero que contó con teléfono y calefacción central en San Petersburgo, la Babilonia de las nieves. La línea telefónica no sirvió, sin embargo, para que el también poeta Sergéi Esenin pidiera socorro en sus días de depresión aguda, alojado en el hotel. Las tuberías calefactoras sí le fueron útiles: valieron para soportar su peso, la correa de la maleta al cuello y a ellas anudada, un oscuro 27 de diciembre de 1925, día que Esenin eligió para ahorcarse sin salir de su habitación. Poco antes había escapado de Moscú y de su mujer, Sofía Tolstoi, para refugiarse cara también a la catedral de San Isaac, dispuesto a rememorar días de vino y rosas, tres años atrás. Su primera mujer, aquella con la que había convivido en el Astoria, se llamaba ni más ni menos que Isadora Duncan.

Hotel Astoria, San Petersburgo, Rusia.

Se asegura que la indiferencia hacia sus versos por parte de Kliuiov, el único que amigo que a Esenin le quedaba en los salones literarios, acabó desatando su claustrofobia, el terror al vacío y, a la postre, un desenlace fatal. El desasosiego llevó a Esesin a deambular por el vestíbulo del hotel minutos antes de suicidarse, tal vez imaginando que todos le veían ya ahorcado… Dejó escrito junto a su cadáver esto:

«Tras mi ventana el viento gime, solloza,

cual si sintiera la cercanía de un entierro.

¡Ay! Me veo difunto, en lo hondo de un féretro.»

Las veleidades de la bohemia intelectual y artística ya no divertían a Esenin, poeta mayor de la Rusia tradicional y ortodoxa, al que los versos de Maiakovsky habían destronado, ensalzando el progreso y la vanguardia…

«En esta vida morir no es nada nuevo, más vivir no lo es tampoco.»

Escribiría también, esta vez con sangre, después de abrirse las venas y antes de dedicar un último esfuerzo, en su cuarto, a pasarse una soga por el cuello.

San Petersburgo cambió su nombre por el de Petrogrado durante la época de entreguerras. Y, en los años veinte, pasó a llamarse Leningrado, buscando un topónimo definitivamente socialista para sus noches blancas, su ópera, ballet y teatro Mariinsky, su almirantazgo al final de la Perspectiva Nevsky y su Palacio de Invierno reconvertido en Museo Ermitage. «Capital del vicio y la virtud», la había denominado el enciclopedista Diderot, amigo de Catalina la Grande, su emperatriz más polémica. El Hotel Astoria, por su lado, también cambió de peripecias, a la hora de alojar huéspedes más variopintos e internacionales, a partir de los últimos años treinta, cuando su principal restaurante parecía resignado a servir la mesa a Hitler. Era deseo expreso del mismísimo Fürher celebrar la caída de Leningrado allí, tras el largo cerco a la ciudad que llenó de tullidos y moribundos las camas del Astoria. Tal era su deseo, que los tarjetones de invitación, para la que se vislumbraba como gran cena de gala nazi, en el Astoria, habían salido ya de la imprenta.

Viaje a San Petersburgo, Rusia

La estrella del Astoria parecía aciaga si consideramos que, antes de suicidarse Esenin, también sus estancias habían visto morir a muchos heridos en la Gran Guerra de 1914, como improvisado hospital de campaña. La nueva década, no obstante, barrió en el hotel maleficios y maldiciones, rincón a rincón, logrando estadías dichosas para la nueva casta de ilustres que el país conocía. Pese a que el régimen soviético había puesto coto al lujo en la ciudad, los escritores Bulgakov y Stchedrin conocieron en su restaurante Davidov’s la vajilla de porcelana Lomonòsov, a poco de que lo hiciera Máximo Gorki, padre de las letras socialistas. Y se hospedaron en el Astoria renovado ajedrecistas rivales como Karpov y Kasparov. Y el compositor Rostropovitch. Y poco después, con la Unión Soviética ya desmembrada, los presidentes de Azerbaijan, Bielorrusia y Kazakhstan, aparte de George Bush. Es más, allí pidieron huevas de esturión, entre pieles de astracán, el escritor británico de ciencia ficción H.G. Wells y famosos del star system más cosmopolita como Pierre Cardin y Paco Rabanne, Rodolfo Valentino, Alain Delon, Gina Lollobrigida, Mastroiani y Jack Nicholson, entre otros actores. Sin olvidar las gargantas del Olimpo que con más tronío resonaron en sus espléndidas salas, la de Pavarotti y Plácido Domingo, antes de que lo hicieran los chicos de Duran Duran, banda de pop british y neorromántica, años ochenta. Nada que ver ya con poetas dispuestos a suicidarse o a morir en duelo como Pushkin, por más romanticismo que destilen sus existencias.

El hotel Astoria grabó en chapa todos los nombres de sus visitantes VIP junto al ascensor de época que mantiene su hall, aprovechando la reforma acometida en 1987, a iniciativa de la cadena Rocco Forte Hotels que lo adquirió. Una remodelación a partir de la cual el Astoria renació presentando nuevo lustre: jardín de invierno florido y brillante samovar metálico en su lobby lounge, con la mejor pâtisserie a la hora del té. Y eso con vistas a formar parte de la prestigiosa cadena Leading Hotels of the World, que celebró su último lavado de cara y puesta a punto a cargo de Olga Polizzi, hermana de Sir Rocco, en el 2002. Recuerdo que por entonces llegué yo al Astoria, procedente de su vecino Grand Hotel Europa, donde auditaba con el paladar su nuevo Cavier Bar a la temperatura que requiere el vodka que lo acompaña. Su spa y fitness center me reconcilió en aquellos días conmigo mismo, hasta moverme a cavilar qué hubiera sido del poeta Esenin, con su  fatal depresión a prueba de aroma o musicoterapia en el Astoria. ¿Le hubieran sobrado los tubos de la calefacción para ahorcarse, al calor de una buena sauna?

hoteles historicos, hoteles literarios, viaje a san petersburgo, viajes culturales, viajes literarios

12345 (5 votos. Media: 5,00 de 5)
Loading ... Loading ...
Más información de Maurilio de Miguel

Comentarios sobre  Desafiando al elegante fatalismo ruso

¿Qué opinas?

Comparte con nosotros tus puntos de vista. Enriquece estas miradas viajeras con las tuyas propias y haz las valoraciones y comentarios que desees. Opinar y disentir nos obliga a viajar por las ideas y el pensamiento, pero dejaremos fuera los comentarios insultantes o inadecuados.