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Histórico noticias



El infeliz viaje del esquimal Abraham Ulrikab

Hace más de un siglo a Abraham Ulrikab, un esquimal de la península del Labrador, le propusieron viajar gratis a Europa con su familia. Hoy, un proyecto antropológico ha invitado a otros inuits a visitar las Islas Canarias para filmar un documental.

25 de mayo de 2015

Abraham Ulrikab con su familia inuit.La propuesta se la hizo nada menos que un erudito noruego que, además de hacer turismo –que no creo que entrase en los esquemas mentales del esquimal–, le prometió que recibiría algo de dinero. A cambio no tenía que hacer gran cosa, simplemente dejarse ver. No se lo pensó mucho y aceptó. No siempre se le presenta a uno la oportunidad de que te den de comer sin tener que salir a cazar, debió de pensar. Por otra parte, el dinero le vendría bien para pagar la deuda de 10 libras esterlinas que había contraído con los misioneros que le habían convertido a la fe cristiana.

Así, en agosto de 1880, con su familia, compuesta por su mujer y dos hijos (uno de ellos de 9 meses), y otros cuatro esquimales, se embarcó rumbo a Europa. Todos iban a formar parte de una muestra etnográfica que iba a recorrer varias ciudades.

 

El zoo humano

Aunque lo que en realidad recorrieron fueron los parques zoológicos de Berlín, Hamburgo, Praga, Frankfurt y Paris, donde, sin ningún pudor, se les exhibía en las proximidades de las jaulas de los tigres de Bengala o de las jirafas africanas. Supongo, aunque no lo tengo muy claro, que también dormían en las dependencias del zoo, aunque es posible que, quizá al menos, les llevaran a algún hotel de las proximidades, lo que les hubiera permitido ver algo de mundo.

En cualquier caso, no tuvieron tiempo para ver demasiado. No llevaban tres meses de gira cuando uno de ellos murió. Muy poco después enfermó otro, al que le siguió otro y otro más, y así en pocas semanas los cadáveres de los infortunados esquimales fueron quedando atrás, en las ciudades donde eran exhibidos. La última en morir fue la mujer de Abraham. La causa de tan lamentable final fue un pequeño despiste: a alguien se le olvidó vacunarles contra la viruela, dado que esa enfermedad no existía en su tierra.

El diario de Abraham UlrikabCuriosamente, Abraham, pese a ser tratado como a un chimpancé africano, era un hombre culto. En aquellos tiempos, cuando la mayor parte de la población europea era analfabeta, él sabía leer y escribir, era un consumado violinista y, pese al trato que recibía de la religiosa sociedad europea, era un cristiano devoto. Desde que embarcó llevó un diario donde fueron quedando reflejados todos los estados de ánimo que le tocó vivir en esos cortos meses. Páginas de ilusión, de alegría, de humillación, de angustia, de dolor… y de ganas de regresar a su tierra. Podríamos pensar que todo aquello fue parte de la moda imperante en Europa, y en todo el mundo que se consideraba desarrollado, que veía a las culturas diferentes bajo un prisma de exotismo que llevaba implícita una cruel deshumanización de sus miembros.

 

135 años después, en mayo de 2015

Sin embargo, hoy en día formas similares de comportamiento aparecen a nuestros alrededor. Bien es verdad que, como se disfrazan con las más modernas tecnologías, casi no advertimos que forman parte de la misma cepa de superioridad racial.

Así, hace unos días apareció en todos los medios de comunicación nacional la siguiente información, que copio textualmente: un proyecto antropológico ha reunido a un grupo de esquimales de Groenlandia y los ha conducido hasta las Islas Canarias. El objetivo de este estudio es observar la adaptación del ser humano de un clima extremo al que dicen que es el mejor del mundo, el de las Islas Canarias. Estos once esquimales, entre los que se encuentran desde ancianos hasta los más pequeños, han cambiado su localidad de apenas trescientos habitantes por un hotel en Las Palmas.”

Sin lugar a dudas la similitud es grande. Bien es verdad que ahora no los mostrarán en ningún zoo, sino en las pantallas de televisión, porque con este material se tiene previsto preparar un documental.

Al igual que en 1880, han seleccionado especímenes –perdón, quise escribir personas– de todas las edades, e incluso hasta el número es similar. Espero que, en esta ocasión, se hayan acordado de vacunarles contra la viruela, aunque lo que les va a hacer falta es una buena dosis de crema solar de elevado factor de protección.

No soy ni antropólogo ni un experto en turismo, pero puedo asegurar que un buen número de esquimales –o inuit, como ellos quieren que se les llame– han visitado ya, y desde hace años, lugares como Canarias. Luego “el objetivo de este estudio”, como se lee en la información suministrada a los medios de comunicación, no parece que tenga una gran novedad social, ni mucho menos científica.

Y lo peor es que cuando terminen el reportaje se emitirá y puede que alcance grandes cuotas de audiencia o de share, que es más elegante. Creo que por primera vez en mi vida voy a desear que las cadenas de televisión de la competencia pongan ese día buenos partidos de fútbol, y que el programa de los inuit no lo vea nadie.

En fin, que después de 135 años parece que las cosas no han cambiado mucho. Unos siguen aceptando ser exhibidos a cambio de un viaje a gastos pagados a un lugar exótico, y otros seguimos deseando ver el espectáculo de seres de otras culturas, sólo que ahora no vamos a necesitar desplazarnos a un zoo, sino que lo vamos a ver tranquilamente en el televisor de nuestra casa.

En cualquier caso, si alguien se entera de que un jeque árabe está preparando un viaje para ir a la Antártida en su yate de color de rosa, que me lo diga. Estaré encantado de darle todas las explicaciones que sean necesarias –incluso disfrazado de pingüino– sobre aquel continente, especialmente a las mujeres de su harén.

inuits, viaje a las islas canarias

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Comentarios sobre  El infeliz viaje del esquimal Abraham Ulrikab

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  • 25 de mayo de 2015 a las 19:59

    Mucho me temo que los inuits, nos dan ciento y raya en muchísimas cosas, aparte de su conocimiento y dominio de medio. ellos por las condiciones climáticas en las que viven tienen tiempo… ese preciado bien, piensan mucho, e incluso leerán como se nos dice Abrahan Ulrikab y me alegraré cantidad que se lo pasen en grande en Las Palmas y…¡de gratis!

    Por Antonio Caballos García
  • 28 de mayo de 2015 a las 0:10

    Respecto a la forma del texto, me encanta la ironía; pero en relación al tema, he de decir que no me asombra. Vivo en un país donde tenemos tatuada en el alma la desvalorización, no nos preocupamos por hacer valer nuestra dignidad de seres humanos, si de por medio está el dinero; y esto se aplica a todos los niveles. Me apena, pero así es, y los que en algún momento se atreven aunque sea a decirlo, los costos para si mismos y sus familias suelen demasiado altos. Me comprometo a no ver el reportaje, aunque en ello tal vez no haya sacrificio, porque si televisa no lleva ganancia entera, no lo difundirá.

    Por Adela Rojas
  • 08 de junio de 2015 a las 22:17

    Aluu Javier. Sinceramente, en mi humilde opinión y con todos mis respetos, esta vez creo que no has estado acertado en tus opiniones. No sé si sabías que este proyecto está supervisado por Francesc Bailón, que como bien sabes es la persona más enamorada de los inuit que se pueda encontrar, así que estoy segura que tiene sus objetivos científicos más que justificados y que respetará y cuidará a estas personas así como el contenido del reportaje. No sé si Francesc ha leído este artículo; si lo ha hecho imagino que se habrá molestado un poco.
    No creo que tenga nada que ver un proyecto antropológico con la exhibición de los inuits de 1880. De lo que sí estoy segura es que los de Canarias no han sido engañados para ir allí, que tendrán todos los cuidados y más y será, para ellos, probablemente una de las experiencias más grandes de su vida. No van a ser exhibidos como hace 135 años. No más de lo que pueden serlo unos niños saharauis tocando la nieve porque les han llevado de excursión una familia de acogida, o un español que vive en una isla perdida de forma autosuficiente.
    ¿Has visto cómo se lo pasan los niños inuit bañándose en la playa? están felices, felices. Y no se contagiarán de viruela, seguro, entre otras cosas porque ya no existe esa enfermedad.
    Por otra parte no creo que haya ninguna diferencia entre que se haga un reportaje sobre un grupo de inuits en Canarias a que se haga sobre un grupo de españoles que haya ido a convivir durante dos semanas con los inuit del este de Groenlandia. Seguro que todos miraríamos con curiosidad como se han sentido comiendo carne o pescado crudo, cazando animales con técnicas que desconocen, viviendo en medio del hielo durante días…
    Los inuit actuales ya saben que hay otros inuit (inuit significa persona) en el mundo, tienen televisión, internet y viven, casi todos, en casas como las nuestras, así que no tiene nada de raro que acepten viajar a conocer sitios de clima muy diferente al suyo, igual que nosotros queremos conocer las tierras polares.
    ¿Cuántos reportajes no se habrán hecho de personas de otras latitudes atravesando el inlandis? ¿Y llegando al polo sur en los más estrambóticos medios?
    Creo que tratar de forma diferente a un documental sobre inuits en Canarias y uno sobre europeos en el inlandis, es, precisamente, seguirles considerando como “diferentes”, como si fuesen una etnia que se ha de preservar del contacto con el resto del mundo. Sabes que muchos de ellos quieren irse de Gro a trabajar a Copenhagen, porque allí tienen más futuro. En Gro la mayoría acaban alcoholizados y tienen una tasa de suicidio elevadísima. ¿Que es culpa de la aparición de los blancos por allí? Probablemente, pero ahora están como están.
    Este grupo de inuits están disfrutando gratuitamente de algo que, con toda seguridad, no podían hacer con sus medios, y que les está encantando. ¿Qué tiene de reprobable eso? ¿Que se va a hacer un documental luego?
    Estando Francesc en la organización, no dudo que se les tratará con toda dignidad y respeto, no como animales del zoo.
    No sé si te informaste suficientemente sobre el tema o sólo diste tu opinión ante la información de los medios. Bien sabes que estos medios dan titulares sensacionalistas y poca información de fondo. En este caso yo doy credibilidad a un proyecto de Francesc, él es especialista en el tema, antes que a los medios. Para poder opinar públicamente hay que tener toda la información posible, de todas las fuentes posibles. No sé si hablaste con Francesc antes de escribir el artículo.
    ¿Qué tal un reportaje sobre la visita a Georgia 2022 a cambio de viajar gratis? Aunque se rían de mí en el documental, acepto, ¿tú no? :-) )
    Te pido utoqqatserpunga si te ha molestado algún comentario.
    Saludos

    Por Carmen García Llorens
  • 09 de junio de 2015 a las 11:04

    Bueno, pues yo voy a meter el dedo en la llaga. A mi el artículo me ha gustado pero no comulgo totalmente con él. Por un lado, no tengo ninguna duda del papel deshumanizado de la televisión, no espero nada de ellos, sólo es pan y circo, y si pudieran, meterían a los innuit en un zoo hoy en día con la excusa de un experimento antropológico para conseguir más audiencia. Pero por otro lado, estos innuit no están obligados a humillarse ante una cámara, también será responsable suya la imagen que van a dar al mundo de su cultura ya que se harán automáticamente embajadores en cuanto comiencen a grabar, especialmente ante los espectadores que no conozcan nada de su cultura. En muchos casos será la primera impresión que tengan. Así que una de cal y otra de arena, no sólo es culpa de la televisión. Y si realmente les da igual humillarse por dinero a lo “telecinco”, pues ole sus cojones (con perdón) y que les quiten lo bailao. Eso sí, yo no formaré parte de ese “share”.

    Por David Crespo
  • 11 de junio de 2015 a las 20:05

    Gracias a todos por los comentarios que habéis vertido en el blog. Creo que el fin de cualquier reflexión personal que se hace pública es levantar otras reflexiones, que pueden reafirmar la idea o manifestarse en su contra. En cualquier caso, hemos hecho aflorar nuestros pensamiento y sentimientos, y-además- los hemos puesto por escrito.
    He hablado con Francesc, que como creo que la mayoría sabéis está involucrado en el viaje contemporáneo y hemos quedado en que… esperaría a ver el documental para continuar el debate.
    Por lo tanto. Vamos a esperar y os emplazo a ver el documental. Creo que saldrá sobre octubre. Mientras tanto, seguimos en contacto.

    Por Javier Cacho