GeoGrafía
Colaboradores +
 
Noticias en la Línea
  • La Alhambra interpretada

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    La Alhambra ha sido fuente de inspiración y creación para artistas y literatos como John Frederick Lewis, Alejandro Dumas, David Roberts, Jean-Auguste-Dominique Ingres, Eugène Delacroix, Joaquín Sorolla, Santiago Rusiñol, John Singer Sargent, Henri Matisse... Faltaba, entre tanto hombre, una visión femenina sobre el monumento nazarí. Carencia que el Museo de Bellas Artes de Granada ha querido paliar con una exposición colectiva realizada por cuarenta mujeres artistas del ámbito...[Leer más]

  • Irán, cuna de civilizaciones

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    Museo Arqueológico Provincial de Alicante - MARQEl Museo Arqueológico Provincial de Alicante (MARQ) recorre la historia de la antigua Persia desde el Neolítico y la invención de la escritura hasta el Irán del siglo XVIII con casi doscientas piezas procedentes del Museo Nacional de Teherán, como los bronces de Luristán o un ritón de oro que pueden verse hasta el 1 de septiembre.

  • La España de Laurent

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    J. Laurent (firmaba solo con la inicial de su nombre) nació en Garchizy en 1816, pero desarrolló su carrera fotográfica en España, abriendo un estudio en la Carrera de San Jerónimo 39 (donde hoy está el Congreso de los Diputados). Retrató la segunda mitad del siglo XIX español, tomando vistas panorámicas de ciudades, paisajes, monumentos y obras de arte que documentan el patrimonio cultural material e inmaterial de la península ibérica. Una exposición con más de doscientas imá...[Leer más]

  • Buscando huellas en el desierto

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    En la árida costa meridional peruana, entre aproximadamente el 200 a.C. y el 650 d.C., se desarrolló Nasca, una de las culturas más fascinantes y enigmáticas de los Andes prehispánicos. Desde su descubrimiento a inicios del siglo XX, esta civilización ha deslumbrado al mundo por su llamativa cerámica y sus finos tejidos, así como los enormes dibujos conocidos como líneas o geoglifos que fueron plasmados sobre las pampas, cuya naturaleza y función ha sido materia de grandes ...[Leer más]

  • La Calisto

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    Francesco Cavalli (1602–1676) fue uno de los compositores más famosos de su época. Tanto es así que le pidieron montar una ópera italiana para los esponsales de Luis XIV de Francia, encargo que quiso (pero no pudo) rechazar, por razones de edad, por desacuerdos salariales… y porque suponía desplazarse a Versalles ¡y tenía aversión a los viajes! Su Calisto se representa estos días, y hasta el 26 de marzo, en el Teatro Real. Una obra extravagante, divertida, loca y barroquísima sobre...[Leer más]

Histórico noticias



La inocencia

‘El arte de ver las cosas’ es una recopilación de escritos en los que se define el pensamiento del naturalista John Burroughs, uno de los clásicos creadores del pensamiento ecológico y figura clave en la tradición de la nature writing. Se impone la poesía, la intuición, ese conocimiento a partir de las sensaciones y no de la lectura.

17 de enero de 2019

Para no esconderse de lo que atañe a tantos días y tantas noches de derrota que supone el paso por este mundo, John Burroughs (1837–1921) propone atravesar todas las barreras con la mirada. Para el clásico naturalista americano, decir mirada significa los cinco sentidos; pocas virtudes hay más potentes que el oído que reconoce a los pájaros por su canto, que el oído bien dispuesto a no permitir que los sonidos del bosque naufraguen. Se trata de una visión sobre el entorno natural que se acerca más a la del poeta que a la del científico: la verdad no es la misma si la dictan los datos que si la presencia alguien con cariño, con amor, con ternura por todo lo que venga del campo. También por la cultura campesina. Al contrario que John Muir, Burroughs no es puramente conservacionista, no reclama que el hombre se aleje de parajes para que estos se conserven intactos. Burroughs considera que las vacas o la trilla forman parte del respeto al medio ambiente, que los habitantes del bosque pueden convivir con el hombre que satisface sus necesidades sin imponer la civilización ruidosa. Reivindica como auténtica una vida humana que se está perdiendo, que ya se ha extinguido. Echa de menos el pasado, un lugar en el que le gustaría habitar.

Pero todavía se puede agarrar a la consistencia de caminar, por ejemplo, incluso por las rutas que ha abierto el hombre. Sumar kilómetros es un arte en la versión de Burroughs. Siempre encontrará un resto de naturaleza y a él se aferra, y con él se entusiasma, hasta en un parque de Nueva York. Porque este libro, que contiene puras reflexiones, sin un tamiz intelectual, es una obra poética y no existe poesía si no hay entusiasmo. Burroughs lo muestra cuando habla de los pájaros, del trabajo manual, de la nostalgia y el contenido de la nostalgia, de la vida sencilla, de una actitud favorable a la contemplación, en el mismo sentido en que más tarde llegará la meditación oriental a nuestras vidas. Y también con el mito del buen salvaje, al que no es ajeno cuando menciona los valores de los indios americanos y a Thoreau, de quien destaca las leyes que nos exceden, algo así como el conocimiento de la naturaleza a través de la insinuación. Si precisa reflexionar tanto, uno se pregunta hasta qué punto pueden existir las certezas cuando nos atenemos al pensamiento directo, sin intermediarios. Porque no se trata de conversar con la naturaleza, sino de sentirla.

El arte de ver las cosas

En buena medida, su pensamiento poético se inspira en lo que debería ser una religión, en un sentimiento que, a falta de una palabra mejor, llama espiritual. Pero para él la religión es algo que fluctúa, no es estática ni rígida. La religión supone constantes aceptaciones de las muestras de lucha y oposición que salen a nuestro camino. De hecho, apenas muestra otra norma que no sea su reniego de la ciudad neurótica, de la riqueza y la codicia. Para él, lo auténtico, lo que merece la pena, aquello por lo que debemos luchar, se refleja en las semillas, por ejemplo; muestra incluso un pensamiento animista y las menciona como seres vivos pues, a fin de cuentas, la semilla contiene el germen de cualquier forma de vida, de toda la vida. Sus artículos, confiesa, no defienden a nadie más que a él, a lo que a él le gustaría que fuera, que no es nada semejante al rumbo del planeta. Su autorretrato termina con estas palabras: “Algunos escritores me parece que son como esos estados militarizados en los que todos los hombres están numerados, instruidos, equipados y preparados para prestar servicio inmediato: la población masculina al completo es un ejército permanente. Luego están los hombres de otro tipo, que carecen de ejército permanente. Están absortos simplemente en su vida y, cuando la ocasión requiere, tienen que reclutar sus ideas despacio entre las masas vagas e inciertas que habitan allá abajo. De ahí que nunca tengan una radiante presencia sobre el papel, aunque son capaces de hacer un trabajo desde el corazón”.

El diagnóstico sobre la deriva del planeta es certero, y uno piensa en lo que sufriría un alma como la de Burroughs si tuviera que vivir ahora, en este mundo que aturde con tanta neurosis. Los síntomas que va desgranando, el lamento por la sencillez perdida y las dificultades para distinguir el canto de los pájaros, se ha multiplicado por millones y sigue su progresión geométrica. Apenas nadie se detiene en textos escritos, y cuando se hace es para prestar atención a los intelectuales “militarizados”, en el sentido que le da Burroughs: numerados, instruidos y equipados para el servicio inmediato. Basta con leer los posts en redes sociales de esos hijos de la lectura y no de la reflexión, gente que tanto abunda, los que hacen literatura a partir de la literatura y no de la naturaleza, incluida la naturaleza humana. Escritores con obra que huele a cadáver. Frente a ellos, en su momento Burroguhs coloca a Walt Whitman. Con este apunte bastaría para saber de qué estamos hablando, de gente que —palabras de Burroughs— nació bajo el signo de una buena estrella, con una incansable capacidad de asombro por las pequeñas cosas, alguien que comparte la suerte común y que descubre que con eso le basta. Alguien que, sin quererlo, es un maestro.

Ecología, El arte de ver las cosas, John Burroughs, libros de viaje, naturaleza

12345 (1 votos. Media: 5,00 de 5)
Loading ... Loading ...
Más información de Ricardo Martínez Llorca

Libros relacionados con  La inocencia

Comentarios sobre  La inocencia

¿Qué opinas?

Comparte con nosotros tus puntos de vista. Enriquece estas miradas viajeras con las tuyas propias y haz las valoraciones y comentarios que desees. Opinar y disentir nos obliga a viajar por las ideas y el pensamiento, pero dejaremos fuera los comentarios insultantes o inadecuados.