GeoGrafía
Colaboradores +
 
Nos gusta este libro

Eva en los mundos

Escritoras y cronistas

RICARDO MARTINEZ LLORCA

Editorial: LA LINEA DEL HORIZONTE EDICIONES
Lugar: ESPAÑA
Año: 0
Páginas: 188
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo

COMPRAR
Es tiempo de tormentas y sobre ellas han escrito, y lo hacen hoy, mujeres de un talento extraordinario para la crónica. En este mes de marzo queremos dar voz y presencia a algunas de las que más nos gustan: Svetlana Aleksiévich, Sofía Casanova, Carmen de Burgos, Joan Didion, Hayasi Fumiko, Helen Garner, Martha Gellhorn, Leila Guerriero, Janet Malcolm, Edna O'Brien, Annemarie Schwarzenbach, Marina Tsvetaieva y Rebecca West. Eva en los mundos es una colección de perfiles escritos desde la admiración, porque la pasión la ponen ellas. Pertenecen a diferentes épocas, geografías y culturas pero todas ellas comparten una mirada singular sobre la realidad y un robusto sentido de la justicia.
Noticias en la Línea
  • Buscando huellas en el desierto

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    En la árida costa meridional peruana, entre aproximadamente el 200 a.C. y el 650 d.C., se desarrolló Nasca, una de las culturas más fascinantes y enigmáticas de los Andes prehispánicos. Desde su descubrimiento a inicios del siglo XX, esta civilización ha deslumbrado al mundo por su llamativa cerámica y sus finos tejidos, así como los enormes dibujos conocidos como líneas o geoglifos que fueron plasmados sobre las pampas, cuya naturaleza y función ha sido materia de grandes ...[Leer más]

  • La Calisto

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    Francesco Cavalli (1602–1676) fue uno de los compositores más famosos de su época. Tanto es así que le pidieron montar una ópera italiana para los esponsales de Luis XIV de Francia, encargo que quiso (pero no pudo) rechazar, por razones de edad, por desacuerdos salariales… y porque suponía desplazarse a Versalles ¡y tenía aversión a los viajes! Su Calisto se representa estos días, y hasta el 26 de marzo, en el Teatro Real. Una obra extravagante, divertida, loca y barroquísima sobre...[Leer más]

  • Tras la estela de Elcano

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    Este año se cumplen quinientos años de aquel viaje alrededor del mundo iniciado por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. Para celebrarlo, la asociación Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores reproducirá la histórica travesía en un velero de 23 metros de eslora. La tripulación recalará en los mismos puertos y en las mismas fechas que la expedición original; así, zarpará el 10 de agosto y estará de vuelta el 8 de septiembre de 2022. Aprovechando tan larga ...[Leer más]

  • Gauguin: Viaje al paraíso

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    El nombre de Gauguin evoca de forma instantánea una imagen  de Tahití paradisíaca: vegetación exuberante,  indígenas entregados al dolce far niente, paleta de rojos, amarillos, violetas y fucsias brillante... Pero en la obra del artista hay mucho más. Una exposición en el Jardín Botánico Marie Selby pone el foco en los grabados en madera y las litografías que el pintor creó en su Bretaña natal y en la Polinesia, buscando aquel Edén primitivo que los males de la metrópoli ...[Leer más]

  • Oscuro es el tono de mi historia

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    No preguntarse por el predominio del negro en la obra de Sadik Kwaish Alfraji supone pasar por alto una gran parte de la historia y premisa de trabajo de este artista iraquí. Su predilección por el negro no se limita a una búsqueda de la pureza estética huyendo del ocultamiento que permite el color (recuérdese que colorem y celare, comparten la misma raíz y nos remiten a conceptos como "cubrir" u "ocultar"), sino que también tiene mucho que ver con su historia de vida en Iraq. Deseoso ...[Leer más]

Histórico noticias



La muerte de las piedras

Esta etapa del Diario pasa por Angkor y sus templos, por el día a día de monjes budistas en Siem Reap, la danza apsara y la orilla del río Chao Phraya en Bangkok, y deja Tailandia, la “tierra de la gente libre”, destino a Estambul. Porque la mejor forma de recobrar el alma después de un largo viaje es iniciarlo de nuevo.

7 de abril de 2014

Llevo desde hace semanas una pulsera de algodón blanco en la muñeca. Aquel monje adolescente de cara redonda y brillante, en el templo de Chiang Mai, estiró los dos extremos del pedazo de cuerda, rodeó con ellos mi muñeca y, con un fino hilo de voz, pronunció una oración que no llegué a preguntar si era de buena suerte, de agradecimiento o de protección. Opté por la protección, quedaba mucho viaje.

Diario de Tailandia.

Ella sigue aquí, perdiendo el blanco, envejeciendo como casi todo, pero sin caer, porque lo que empezó en la luna llena de febrero no ha terminado, y su apoyo es aún necesario.

Diario de Tailandia.

Diario de Tailandia

 

Era Kambuja en el antiguo Impero jemer, y se llega desde Bangkok después de un vuelo corto, apenas media hora, en el que el despegue se une al aterrizaje. La noche estaba en Siem Riep, y yo clasificaba los últimos recuerdos de Tailandia, cuando encontré los primeros camboyanos. A las cinco de la mañana un tuc-tuc sencillo, de asiento rojo y desgastado, esperaba en la puerta del hotel situado en un barrio céntrico. La gente, las luces, la música de las calles habían cedido al sueño cuando nosotros lo burlábamos por la carretera que conduce a Angkor Wat, y no íbamos solos.

Diario de Tailandia

Diario de Tailandia

El templo seguía allí, después de casi seis años. Y sentí esa fisura oculta del tiempo que parece tragarse momentos, personas y cosas cuando no los vemos, pero que resurgen como lava cuando uno regresa y comprueba que existieron para otros a pesar de nuestra ausencia. La luz que antecede al sol creó intensidad y despertó movimientos: las personas que esperaban parecían más agitadas, los perfiles se iban definiendo, la música que escuchábamos desde hacía rato cesó de repente.

Diario de Tailandia

Los primeros trabajadores del templo, atravesaban con cepillos y recogedores los marcos de piedra, las invisibles puertas. Me asaltó una mano con tres varillas de incienso,  las tres que se ofrecen a Buda, pero me dio sólo dos; la otra permaneció con aquel hombre delgado y algo taciturno que pasaba días enteros a los pies de la estatua; nos inclinamos juntos y colocamos las varillas a la vez, sin haber visto todavía amanecer.

Diario de Tailandia

Diario de Tailandia

Diario de Tailandia

Las raíces como venas hinchadas llenan el visor de la cámara. No parece haber piedra que no haya sido desplazada, que no cargue sobre sus aristas el peso de un árbol, de un gigante.  Cualquier movimiento dentro del templo es lento, se camina por un escenario derrumbado, por relieves de bailarinas o diosas, irrumpiendo en la penumbra de las piedras y en corredores infinitos que guardan la alquimia del silencio, y la túnica suelta de un monje venido de otro santuario y otro relato. Angkor es un Hércules vencido que aún respira, sin prestar atención al paso insaciable de la Naturaleza o la Historia breve de los hombres.

Diario de Tailandia

Doscientos kilómetros cuadrados de templos, o tres mil dicen, surcados de una magia que sólo persiste en unos pocos puntos del planeta, donde parece que el radio de la esfera se acorta y nos acerca al centro de la Tierra. Apoyado en las piedras, Hem pinta dibujos de casas de campo y pescadores, con trazos muy finos y coloridos. En sus pinturas hay mariposas; hablamos de la escuela; aprendió a pintar sólo; le gusta dibujar y le da dinero algunos días. Nos hemos despedido y no sé su edad; quiero volver y comprar una de sus casas, pero nunca se regresa por el mismo sitio, aunque lo parezca. Hem tendrá unos seis años.

Diario de Tailandia

Buscábamos un templo donde conocer el día a día de los monjes, apuntábamos lejos, al de la montaña o al de las afueras de la ciudad, pero sólo había que asomarse a la ventana del hotel para verlo. Allí conocimos a Lout, cuatro años en el templo, estudiante de español e inglés, ahorraba para presentarse a un examen de acceso a la universidad y ser guía turístico. Otros como él, de familias pobres, vienen al templo para estudiar, viven sin comodidades en cabañas de madera, individuales o colectivas, levantadas del suelo más de un metro.

Diario de Tailandia

Tienen en las puertas sus túnicas naranjas, alguna blusa y, a la entrada, chanclas de goma y varios cuencos vacíos. Las comidas del día son el almuerzo a las once, que lo reciben del templo, y el desayuno a las seis, que depende de cada uno. A partir del mediodía, después de la clase de español, el silencio se espesa en el calor, muchos de los monjes intentan leer y otros, demasiado cansados para el estudio, duermen. Cuando despiertan, y antes de la meditación de las cinco de la tarde, varios se duchan en el exterior; un grifo y un recipiente son suficientes. Choum tiene veintiocho años, estudia japonés y español, tiene una sonrisa limpia y una mirada oceánica de aguas marrones e inmensas; le preocupa el futuro, le comentamos que a nosotros también, pero no nos dice si le sirve de consuelo.

Diario de Tailandia

Los últimos días en Bangkok fueron a orillas del Chao Phraya, persiguiendo la imagen del río a cada rato, las embarcaciones que lo recorren y las aves que lo sobrevuelan. Los latidos de la ciudad se originan en el fondo y mueren en la superficie, por eso uno puede leer sobre el agua historias y celebraciones de reyes y navegantes.

Diario de Tailandia

El Mandarín Oriental es nuestra última parada en Tailandia, la posada perfecta que recoge al caminante antes de la frontera, y nos recibe de fiesta. En el vestíbulo, cuando la noche entra con las notas de violines y chelos, en presencia de un enorme centro de flores, empieza a rondarme la nostalgia sin arrimarse del todo. Desde hace más de cien años, escritores conocidos y viajeros anónimos gastaron sus suelas en alguna de sus habitaciones.

Diario de Tailandia

Diario de Tailandia

Sonaron fuegos artificiales y pinceladas fugaces de color tocaron mi ventana, cuando llegué a la terraza, sólo quedaba un olor de pólvora húmeda y decenas de pedazos de recuerdos esparcidos por el agua oscura: Sakul Intakul me había hablado de la vida espiritual de las flores, de la contemplación de las cosas simples. La apsara de la danza clásica camboyana, el personaje femenino celestial que danza ante el rey con el rostro sereno e inexpresivo, me mostró  prodigiosos movimientos cortos y delicados. Las ruinas de Sukhothai, Ayutthaya y Angkor me enseñaron que las piedras también mueren, y que la mejor forma de recobrar el alma después de un largo viaje, es iniciarlo de nuevo.

Diario de Tailandia

Fotos: Juan Echeverría; Texto: Belén Alvaro.

Páginas anteriores del Diario de Tailandia: Luces en TailandiaCiento ocho monedasEl camino azafrán de Tailandia.

Con la colaboración de Turkish Airlines (www.turkishairlines.com),  Oficina de Turismo de Tailandia (www.turismotailandes.com), Anantara (www.anantara.com) y Mandarín Oriental de Bangkok (www.mandarinoriental.com/bangkok/).

diario de tailandia, fotografia de viaje, viaje a tailandia

12345 (3 votos. Media: 5,00 de 5)
Loading ... Loading ...
Más información de Juan Echeverria y Belén Alvaro

Comentarios sobre  La muerte de las piedras

¿Qué opinas?

Comparte con nosotros tus puntos de vista. Enriquece estas miradas viajeras con las tuyas propias y haz las valoraciones y comentarios que desees. Opinar y disentir nos obliga a viajar por las ideas y el pensamiento, pero dejaremos fuera los comentarios insultantes o inadecuados.