Azímut

16 de febrero de 2019
“El verdadero montañero es un nómada. Ama estar donde no ha estado antes otro, se ...
ver todos...
GeoGrafía
Colaboradores +
 
Nos gusta este libro

Eva en los mundos

Escritoras y cronistas

RICARDO MARTINEZ LLORCA

Editorial: LA LINEA DEL HORIZONTE EDICIONES
Lugar: ESPAÑA
Año: 0
Páginas: 188
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo

COMPRAR
Es tiempo de tormentas y sobre ellas han escrito, y lo hacen hoy, mujeres de un talento extraordinario para la crónica. En este mes de marzo queremos dar voz y presencia a algunas de las que más nos gustan: Svetlana Aleksiévich, Sofía Casanova, Carmen de Burgos, Joan Didion, Hayasi Fumiko, Helen Garner, Martha Gellhorn, Leila Guerriero, Janet Malcolm, Edna O'Brien, Annemarie Schwarzenbach, Marina Tsvetaieva y Rebecca West. Eva en los mundos es una colección de perfiles escritos desde la admiración, porque la pasión la ponen ellas. Pertenecen a diferentes épocas, geografías y culturas pero todas ellas comparten una mirada singular sobre la realidad y un robusto sentido de la justicia.
Noticias en la Línea
  • Cronistas de viajes

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    La literatura de viajes es un híbrido de definición difícil. Los expertos fijan sus raíces en los relatos de historiadores griegos como Heródoto o Jenofonte. Desde entonces, ha ido evolucionando y moldeando géneros como las memorias, la novela o el periodismo en un recorrido que se analizará en un interesante ciclo de conferencias programadas en la Fundación Juan March durante el mes de febrero. Eduardo Martínez de Pisón hablará sobre los viajeros imaginarios, Carlos Martínez ...[Leer más]

  • Sofía

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    El artículo 490 del código penal marroquí castiga las relaciones sexuales mantenidas entre personas de distinto sexo que no estén casadas con una pena de entre un mes y un año de prisión. Esto provoca que muchas mujeres sufran el trastorno conocido como negación del embarazo, una patología en la que el cuerpo de la mujer no da las señales típicas de una gestación y, en algunos casos, no toma consciencia del embarazo hasta el momento de dar luz. Este es el caso de Sofía, protagonista ...[Leer más]

  • Francis Keré

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    Francis Kéré, arquitecto formado en Alemania, procede de un pequeño pueblo de África Occidental, Gando, en Burkina Faso. Como primer hijo del líder de su pueblo, su padre le permitió asistir a la escuela pese a que muchos de los habitantes de su aldea consideraban que la enseñanza convencional occidental era una pérdida de tiempo. Posteriormente, consiguió una beca para formarse en Alemania, donde se graduó en arquitectura e ingeniería en la TU de Berlín. En paralelo a sus estudios, ...[Leer más]

  • Muestra de cine rumano

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    El Cine Doré de Madrid acoge una nueva muestra de cine rumano del 23 al 31 de enero, con seis películas que se vuelcan en asuntos de familia, religión, poder o negacionismo histórico nada cómodos, demostrando una vez más que la rumana es una cinematografía comprometida con su sociedad. Tres generaciones y estéticas diversas se podrán ver en la sede de la Filmoteca española, desde el corte clásico en blanco y negro del director Stere Gulea, pasando por cintas firmadas por ...[Leer más]

  • Esto-ha-sido Bamiyan

    Actualidad, patrocinios, propuestas

    Los budas gigantes de Bamiyan saltaron a la fama tras su demolición el 11 de marzo de 2001 (exactamente seis meses antes que la catástrofe de las Torres Gemelas de Nueva York). Pero los talibanes se equivocaron al pensar que la explosión de cientos de minas acabarían con estas estatuas milenarias, porque su sombra pervive, como muestra el trabajo del artista plástico Pascal Convert, que ha fotografiado con drones y cámaras robóticas los nichos monumentales que las detonaciones dejaron, ...[Leer más]

Histórico noticias

La Línea del Horizonte Ediciones




León de Judá y hotel abisinio

El Taitu es un hotel indicado para aventureros, cuya apariencia de museo permite a los viajeros intercambiar cartografías y anécdotas. En él se hospedó Duke Ellington, así como los reporteros de guerra que cubrieron la segunda invasión italiana de Etiopía, como Evelyn Waugh.

2 de julio de 2018

Andaban ligeramente equivocados de compás los rastas jamaicanos, tratando de recuperar sus raíces africanas a partir del ska y el calypso caribeños. Tanta marihuana en boca no traía consigo un GPS, en sus intentos de imaginar la tierra de promisión. Andaban errados lo mismo que los italianos, cuando en 1894 pretendieron la invasión de Etiopía, que aún se llamaba Abisinia. Allí les esperaba en pie de guerra otro León de Judá, antepasado de Selassie: su emperador Menelik II. Tras unificar el país, fundando su capital en Addis Abeba, hacia 1886, Menelik II repelió a los italianos, acantonados en la frontera eritrea, apresurándose a declarar la independencia del país y ganando su reconocimiento internacional en 1906. Todo un logro en el mapa africano y decimonónico de la agresiva colonización europea.

A su odisea bélica siguió la paulatina apertura del nuevo estado, acogiendo consejeros, dignatarios y delegados de empresa extranjera en Addis Abeba. De ahí que la esposa de Menelik II, la emperatriz Taitu Betul, levantase en 1898 el hotel que aún lleva su nombre. Un hotel indicado para aventureros, dado su pedigrí, cuya apariencia de museo permite a los viajeros, hoy día, intercambiar informaciones, cartografías y anécdotas sobre las montañas tribales del país que aún permanecen lejanas.

El hotel Itegue Taitu prosiguió abierto a la muerte de la emperatriz, en 1918, dispuesto además a incorporar música en vivo frente a los comensales de su restaurante. No es de extrañar, por tanto, que allí se hospedase y tocara el mismísimo Duke Ellington, en los años sesenta, de gira por el país. La afición al jazz en Etiopía se había consolidado una década antes y ya contaba con pioneros de lo que luego se llamaría Ethio-jazz en el vibráfono de Mulatu Astatke, otro asiduo del Hotel Taitu. Llegaron los años noventa y entonces la discoteca Jazz Amba, vinculada al hotel, se convirtió en su templo magnético. Así campó por sus fueros el legado del Ras Tafari, hasta que en 1915 un incendio hizo desaparecer el local.

León de Judá y hotel abisinio

“Es como si viéramos arder nuestra propia casa”, cuentan algunos de los testigos del incendio, según el fotógrafo Esubalew Meaza, que también lo vio, como cliente del Taitu. Y es que semejante apéndice del hotel se había convertido en símbolo de la libertad, abanderado en las alas del jazz más libre, frente a la dictadura marxista que soportó el país. De ahí, además, que algunos de los músicos que en su escenario crecieron, exiliados cuando el toque de queda impidió sus sesiones de medianoche, volvieran luego al hotel como estrellas, con el espaldarazo internacional a su fusión del jazz con la música tradicional etíope. Hablamos de Mulatu Astatke, pero también de Mahmoud Ahmed y Getatchew, entre otros, que tocaban ethio-jazz desde los años cincuenta,  ganando predicamento cuando la música saheliana y del cuerno africano se puso de moda décadas más tarde. A Mulatu Astatke lo apadrinó inicialmente otro ilustre vecino del Taitu, Nerses Nalbandian, director musical del Teatro Nacional etíope por designio directo del Negus Haile Selassie. Y, en cuanto a perfiles artísticos entre los asiduos al hotel, también cotizçó la figura del director de orquesta armenio Kevork Nalbandian, sobrino de Nerses, la de la cantante Zeritu Kebede y la del guitarrista Girum Mezmur, gestor del lounge Jazz Amba.

También habían tenido dormitorio en el Taitu los reporteros de guerra que cubrieron la segunda invasión italiana de Etiopía, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos, el escritor Evelyn Waugh, como corresponsal del Daily Mail. Evelyn Waugh ya conoce la ciudad, pues anduvo en ella cinco años antes, durante la coronación imperial de Ras Tafari como su majestad Haile Selassie. Evelyn Waugh aguarda con paciencia allí un permiso que nunca llega para visitar el frente bélico de Dese. Y en el decurso de su espera toma notas para la novela Scoop, que cuenta a distancia el hostigamiento italiano al reino etíope en clave de invasión republicana e ismaelita. Las buganvillas trepaban por las balaustradas de los balcones del hotel, en tanto se oxidaba su tejado de hierro, ya por aquellos días. En el interior, “nostálgicamente años treinta”, según escribe Waugh en 1937, las sillas tenían amplio respaldo bajo altísimos techos y en torno a una regia escalinata de madera: “La vida aquí es inconcebible. Lo bastante para curar esa sensación inglesa de que el desorden tiene algo de atractivo y divertido“, apuntaba el novelista británico, atrapado en un hotel sin edad, en la ciudad vieja de Addis Abeba.

Sin edad porque la sensación que transmiten sus salones tiene algo de refrescante, en la actualidad, sin ir más lejos con la celebración ortodoxa del Buhe, cada 19 de agosto. Entonces el establecimiento cobra galas populares, pasando por alto que alguna vez dio cobijo a la realeza y a las élites sociales, incluidos en ella jefes tribales del país. El hotel mantiene su ubicación en el área de Piazza, donde las calzadas pertenecen al viandante más que a los vehículos y no hay banderas que ondeen, frente a la kalima, como la ropa que el vecindario tiende de lado a lado de la calle. Semejante visión se alcanza desde sus jardines, con rejas al exterior, a las que el huésped se asoma protegido en su “cárcel de oro”. Nada como ser “presidairo” del Taitu, con una buena cerveza etíope, bajo sus parterres. Que se lo pregunten a William Boot, el protagonista que Evelyn Waugh bautizó para su novela en el hotel Taitu, telón de fondo constante para ella.

hoteles historicos, hoteles literarios, viaje a etiopia

12345 (1 votos. Media: 5,00 de 5)
Loading ... Loading ...
Más información de Maurilio de Miguel

Comentarios sobre  León de Judá y hotel abisinio

¿Qué opinas?

Comparte con nosotros tus puntos de vista. Enriquece estas miradas viajeras con las tuyas propias y haz las valoraciones y comentarios que desees. Opinar y disentir nos obliga a viajar por las ideas y el pensamiento, pero dejaremos fuera los comentarios insultantes o inadecuados.