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  • Nómadas de Altái

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    Las comunidades nómadas kazajas del norte de Sinkiang migran anualmente hasta mil kilómetros de distancia, constituyendo uno de los movimientos estacionales más largos de Asia Central. Realizan dos viajes al año: pasan los meses de frío en un lugar fijo, resguardado del viento o en la orilla de un río, y en primavera parten hacia los pastos de verano, en el macizo Altái, en lugares más elevados y frescos. Al llegar el otoño, vuelven a sus asentamientos de invierno. Desplazamientos ...[Leer más]

  • Cartografiando la Luna

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    The Map House, LondonTrescientos años antes de que los estadounidenses llegaran a la Luna, un sacerdote y erudito alemán, Athanasius Kircher, dibujó un mapa de la cara visible de nuestro satélite. Este y otros tesoros pueden verse en una exposición que explora la historia de la cartografía lunar y celeste: The Mapping of the Moon: 1669-1969, hasta el 21 de agosto en la Map House de Londres.

  • Los marroquíes de Leila Alaoui

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    La fotógrafa y vídeo-artista Leila Alaoui (1982-2016) falleció trágicamente víctima de las heridas sufridas tras el atentado de Uagadugú, en Burkina Faso, el 15 de enero de 2016, cuando trabajaba en un reportaje sobre la condición de la mujer, por encargo de Amnistía Internacional. Una exposición en la Casa Árabe de Madrid homenajea su trayectoria y compromiso vital mostrando treinta retratos realizados por la autora en entornos rurales de Marruecos. Abierta al público hasta el 22 ...[Leer más]

  • Hannah Collins y Hassan Fathy

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    El arquitecto Hassan Fathy (1900-1989) pensó sus ciudades como proyectos casi utópicos, utilizando diseños y materiales tradicionales para las clases más humildes, con trabajos tan ambiciosos como el de Nueva Gourna, una villa en Luxor hecha de belleza y barro, concebida para una sociedad sostenible; la población, sin embargo, nunca acabó de aceptar la propuesta y las casas de adobe se fundieron con autoconstrucciones modernas.  La artista británica Hannah Collins rescata la ...[Leer más]

  • Libros raros chinos online

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    La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos ha digitalizado su colección de libros raros chinos. Más de mil obras anteriores a 1796, algunas de las cuales se remontan al siglo XI, son ya accesibles desde su página web: sutras budistas, mapas antiguos, textos sobre remedios médicos... y acuarelas que representan la vida en Taiwan antes de la llegada de los colonos Han. Debido a las dificultades de conservación, parte de esta colección no puede exponerse al público, por lo que la ...[Leer más]

Histórico noticias



Luces en Tailandia

El camino de Krabi a Koh Lanta era un trayecto por mar y tierra entre dos playas. En el mar de Andaman, los combates de  Muay Thai se nos mezclaron con el recuerdo del devastador tsunami y los islotes verdes del paisaje. Vivencias e instrucciones de uso diario para el viaje y para la vida en los templos de Chiang Mai.

17 de marzo de 2014

No hay dos caminos iguales, y el de Krabi a Koh Lanta era un trayecto entre dos playas por mar y tierra. Llegamos a Pimalai bajo un sol blanco y directo, con la piel seca y caliente, con un traje de aire, del chorro que golpeaba la cubierta de la lancha. Al sur de la isla, entre la vegetación tropical, distinguimos los tejados bajo la sombra larga de los árboles.

Diario de Tailandia

Durante cuatro noches, miramos las estrellas entre los dedos de los pies, pensando si vendrían los monos de la tarde, y cercados por barcos e islotes en la línea del horizonte. Había ruidos y luces, celestes y terrestres, que, pinchándonos en el corazón, nos decían que era el punto de inflexión del viaje. Pimalai es ese cielo en la tierra que fecundó en la mente de un abogado tailandés, quien entendió que no hay lujo sin naturaleza. Bajamos a cenar al restaurante al borde del mar, y me fui con el vientre lleno de olas.

Diario de Tailandia

Diario de TailandiaLoof trabajaba como guía turística, pensó que era un día bonito, cielo despejado, mar tranquilo y claro, azul. Eran las diez de la mañana cuando levantó la mirada del reloj y vio cómo el agua ennegrecía y se alejaba, repleglándose hacia un punto lejano como el centro de la tierra. Preguntó el porqué de los cambios, pero la respuesta la traía ya la enorme ola que avanzaba como un vómito hacia tierra firme. Los habitantes de Sang-au corrieron hacia un punto que nunca parecía lo suficientemente alto. El mar arrojó sobre casas, barcas y habitantes un latigazo que, al retirarse, dejó negro el suelo y, en el ambiente, un olor desagradable y doloroso. Semanas después terminaron de enterrar el miedo que aún quedaba, y rehicieron sus vidas tan cerca del mar como antes. Pra-Kob, esperó diez días y luego salió a pescar, sería un día bonito, pensó, de cielo despejado.

Diario de Tailandia

Entrar en el estadio es entrar en esa penumbra bulliciosa que antecede a la lucha. Vamos a la esquina donde se preparan los primeros a un ritmo frenético. Los entrenadores envuelven sus muñecas, sus manos, dejando fuera los dedos, tiran y aprietan las cintas blancas, frotan y masajean con fuerza la cara, todo el cuerpo con un ungüento que huele con dureza a eucalipto. Ellos se dejan como lo haría un muerto y, si abren los ojos, su mirada se escapa hacia un punto fuera de la habitación y de los mapas. Faltan segundos. Hay niños que entran y salen, que se acercan con una curiosidad que no les cabe en los ojos. No dejo de pensar en sus madres, sus cuerpos son delgados y pequeños, Doom y Falak tienen diez años, les rezan sobre sus cabezas y suben al cuadrado entre las cuerdas.

Diario de Tailandia

A las once de la noche íbamos por el sexto combate. y algo sabía de la danza del comienzo, casi bella, rodilla al suelo y puños frente al rostro, toquecitos suaves con una música que parece de gaita. Es a cinco asaltos, el momento entre asalto y asalto es el más sobrecogedor; les abrazaban y levantaban, en la esquina, sentados en el taburete, les lanzan agua helada a su cabeza, al pecho, les dan de beber, escupen y regresan. El ambiente es familiar, casi de domingo, mujeres cubiertas con sus velos atentas a la pelea, niños con bebidas, hombres que apuestan, turistas. Han golpeado a Saenchai en el estómago, sus diecinueve años me parecen pocos, una cara minúscula que lleva rato observando mi escritura, sonríe a mi malestar. Al irnos, veo a Saenchai de reojo. Quiero creer que lo peor ha pasado para vencedores y vencidos.

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Regresamos a Chiang Mai, a la Ciudad Nueva el nombre que recibió hace setecientos años, cuando era la capital del norte del reino de Siam. Esta vez alojados en un oasis, pocas habitaciones y un decorado Lanna de maderas, líneas limpias y flores de loto, donde uno ordena los recuerdos sin apenas esfuerzo.

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Fuimos al templo de Wat Ram Poeng para seguir la vida de los monjes y solicitar quedarnos entre ellos. Phra Chaibodin, el monje que recibe a los extranjeros, interpreta papeles de madre preocupada, de niño mimado, de hombre ofendido, mientras gesticula y exclama al modo de un actor trabajado. Nos pasa el mensaje: acepta, medita para superar los obstáculos, date el tiempo que cada experiencia necesita. Su programa de retiro es de veintiocho días; nuestro vuelo a Siem Reap era tres días más tarde. El monje Aryam, el maestro, nos dedicó una sabiduría budista, y dejó la puerta abierta con la luz encendida para que supiéramos regresar y, al llegar, entrásemos directamente.

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Los movimientos de las bailarinas son lentos, tanto que uno deja de pensar para seguirlos y entra en una meditación involuntaria que acaba donde señalan las curvas de sus dedos.

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Actúan en el restaurante Grand Lanna, la matriz del Dhara Dhevi, el espacio donde se gestó la supernova que hizo explotar Rachen Intawongl cuando, con veintinueve años, concibió este lugar, donde hay sólido y esencia, pueblo tradicional y palacio real, la comodidad de lo imprevisto y una mezcla portentosa de estilos. Tupta y Oui crean formas con sus brazos y visten de color las paredes blancas del edificio colonial; a unos cuantos metros, las plantaciones de arroz quedan sin luz solar y decenas de velas orientan cualquier barco que salga a caminar a la deriva.

Diario de Tailandia

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Al amanecer, la habitación se levanta con sonidos de pájaros y el olor de las toallas se queda en la cara. El sueño vino rápido, pero salió temprano hacia un mundo sin puertas. El epicentro de Dhara Dhevi está para cada uno en un lugar distinto. La última noche atravesamos la explanada de las ceremonias, un espacio de césped sereno y vacío desde donde distinguir las siluetas femeninas del Dhara Dhevi y descubrir el color de las sombrillas. Amara Chaiprasert tiene veinticuatro años y aprendió a cocinar con su madre, trabaja en el Grand Lanna y da clases de cocina tailandesa a los clientes. Entre pasta de curry rojo, crema de coco, hojas de banana, pollo troceado, chili verde, azúcar de palma y salsa de pescado, comenta que el secreto de la cocina tailandesa es “no abandonare, relajarse y sonreír” muy aplicable a la vida.

Diario de Tailandia

Llevamos un rato andando por el mercado nocturno de Chiang Mai, y en el rostro del joven que vende bolsos y monederos de fibra vegetal está un rasgo de Sowat, el monje que introduce a la meditación andada, sentada, tumbada, los miércoles a las nueve de la noche en el templo Wat Sris Uphan, en el barrio birmano de la ciudad. Tiene veintiséis años y tres de ellos en el templo; nos dice que dejará de ser monje para cuidar de sus padres el año que viene.

Diario de Tailandia

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Devuelvo a la maleta un pantalón y dos camisetas, el resto de la ropa no hubo que moverla para una estancia de dos días; me llevo sus juegos de luces y sombras en los pasillos, un toque japonés, la madera, la sutil perspectiva que conduce la atención hacia una cerámica o un cuadro, velas flotando encendidas, las manos de aceite en el masaje.

Compruebo la hora de salida del vuelo hacia Camboya y cuelgo los ojos en el río Ping.

Los últimos minutos pasan rápido, es la mala costumbre del tiempo; quedan algunas luces fijas en el agua dulce, echo los párpados y, antes de subirlos, cierro.

Diario de Tailandia

Fotografías: Juan Echeverría. Texto: Belén Alvaro.

Páginas anteriores del Diario de Tailandia: Ciento ocho monedas, El camino azafrán de Tailandia.

Con la colaboración de Turkish Airline (www.turkishairlines.com), Turismo de Tailandia (www.turismotailandes.com), Dhara Dhevi (www.dharadhevi.com) y Pimalai (www.pimalai.com).

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