Azímut

29 de mayo de 2017
“Venecia quizá se aferra más a uno por no tener polvo que por cualquier otro ...
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Hijos del Nilo

XAVIER ALDEKOA

Editorial: PENINSULA
Lugar: BARCELONA
Año: 0
Páginas: 312
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda

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El Nilo siempre ha tenido quien le escriba y ha dado relatos magníficos. Los dos nilos, blanco y azul  de Alan Moorehead y las páginas que le ha dedicado Javier Reverte son algunos clásicos, pero el periodista Xavier Aldecoa vuelve  a recorrer sus orillas con otro  propósito: el del cronista a la búsqueda de pequeñas historias que nos  desvelen a  nosotros, los lectores, las circunstancias actuales  de los pueblos asentados en sus orillas. Como nos dice el autor "el Nilo sigue siendo cuna del mestizaje de las grandes culturas africanas y mediterráneas de ayer y hoy", y por ello todos somos hijos de sus aguas, todos  compartimos la lucha contra sus dictaduras, contra la desigualdad y los mismos anhelos de libertad y progreso.
Noticias en la Línea
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Histórico noticias

La Línea del Horizonte




Viaje al Canadá de Jack London

2 de abril de 2017

Jack London en el Yukón“Nada se movía. El Yukón dormía bajo una capa de hielo de tres pies de espesor. No soplaba el viento. Tampoco la savia se movía en los corazones de los abetos que cubrían a cada palmo las riberas de los ríos. Los árboles, cargados hasta el ultimo gramo infinitesimal de nieve que sus ramas podían sostener, se erigían en una petrificación absoluta”.

Jack London tenía 21 años cuando cogió la fiebre del oro del Yukón y se incorporó como minero en el Klondike, al oeste de Canadá, cerca de la frontera con Alaska. Como él, decenas de miles de expedicionarios arriesgaron su vida en pos de un sueño que acabó convirtiéndose en pesadilla. Así lo narraba el escritor en The Gold Hunters of the North:

“Se olvidaron del mundo y de sus costumbres, así como el mundo se olvidó de ellos. Se alimentaban de caza cuando la encontraban, comían hasta hartarse en tiempos de abundancia y pasaban hambre en tiempos de escasez, en su incesante búsqueda del tesoro amarillo. Cruzaron la tierra en todas las direcciones. Atravesaron innumerables ríos desconocidos en precarias canoas de corteza, y con raquetas de nieve y perros abrieron caminos por miles de millas de silencio blanco, donde nunca antes había andado un hombre. Avanzaron difícilmente, bajo la aurora boreal o el sol de medianoche, con temperaturas que oscilaban entre los 38ºC y los -70ºC, viviendo, en las dificultades de la tierra, de huellas de conejo y tripas de salmón”.

El invierno ártico acabó por deteriorar la salud de London: tenía la piel pálida, le dolían las articulaciones y las encías le sangraban. Después de meses comiendo habichuelas de primero, bacon de segundo y galletas de postres, había desarrollado un caso severo de escorbuto. Un sacerdote que ejercía a las veces de médico le aconsejó que regresara a casa si apreciaba en algo su vida.

Antes de abandonar el Territorio Yukón, dejó en una viga de su cabaña esta inscripción: “Jack London, Miner, Author, Jan 27, 1898”.

El Museo Jack London de Dawson City ha reconstruido la choza donde el escritor pasó casi un año, utilizando la mitad del material original (la otra mitad está en Oakland, California, su ciudad natal).

Durante el año escaso que estuvo fuera, ganó cuatro dólares y medio de oro en polvo y algo más valioso que el preciado metal: inspiración para relatos como To Build a Fire.  “En Klondike me encontré a mí mismo”, dijo.

Información práctica para los fans: desde Canadá eTA  se tramitan visados para poder viajar por el Yukón tras los pasos de Jack London.

Jack London, viaje a canadá, viaje de aventura

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