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Antártida. Más difícil todavía

Sir Ranulph Fiennes liderará en 2013 una expedición que pretende cruzar por primera vez la Antártida en invierno y a pie. Javier Cacho seguirá su gélida aventura de cerca, explicándonos los peligros polares a los que el explorador británico se enfrentará.

8 de octubre de 2012

Cada cuatro años en las olimpiadas asistimos al espectáculo de ver cómo unas marcas caen y otras nuevas suben al podio, que, aunque pueda parecer eterno, no suele durar más que hasta la siguiente competición. Tan sólo unos pocos atletas participan; al resto , cientos de millones o miles de millones de personas les contemplamos y, es curioso, pero nos sentimos orgullosos cuando consiguen batir la marca por unas pocas décimas o incluso centésimas de segundo. En cierta manera, el logro de esa persona también es el logro de todos nosotros como seres humanos, quizá por eso nos produce una satisfacción que, si no, sería difícil de explicar.

Itinerario previsto por Sir Ranulph Fiennes para cruzar la Antártida.

The coldest journey / EL PAÍS

Pues bien, dentro de poco, en otro campo olímpico más lejano que el pasado de Londres, que el futuro de Río de Janeiro (o del eterno de Madrid) tendrá lugar una nueva competición deportiva que puede que no acapare la atención de todas las televisiones del mundo, ni haga que miles de periodista se desplacen hasta allí, ni será retransmitida por las televisiones de medio mundo: en marzo de 2013, en la Antártida, un grupo de hombres intentará, una vez más, el “más difícil todavía” que escuchábamos de pequeños en el circo. Dentro de unos meses, ese equipo de hombres va a intentar hacer lo que hasta ahora nadie había hecho: atravesar la Antártida en invierno.

Tierra de proezas

Se acaban de cumplir 100 años de la carrera al polo Sur de Amundsen y Scott, dentro de unos años será el centenario del primer intento de atravesarla que protagonizó Shackleton y hace poco más de cincuenta que la consiguieron atravesar, eso sí, en verano. Ahora, el británico Sir Ranulph Fiennes va a intentar hacerlo en pleno invierno, atravesando en seis meses más de 3000 kilómetros de superficie helada, con temperaturas inferiores a -70ºC, desafiando tempestades de nieve y caminando en la más completa oscuridad.

Puede que a más de uno le parezca algo ridículo arriesgar sus vidas por hacer algo que todavía no ha hecho nadie. Sí, puede resultar estúpido. Seguro que a un robot futurista dotado de inteligencia artificial se lo parecería, pero no a un ser humano. Nosotros llevamos en nuestros genes el espíritu de superación, que nos lleva a muchas cosas; entre ellas, a batir por unas centésimas de segundo los “400 metros estilos femeninos”. Algo que, objetivamente, a nuestro robot le parecería una bobada, pero que a los cientos de millones de espectadores de esa prueba olímpica de natación, no se lo parece.

Y ahora… sin red

Sir Ranulph Fiennes.Sin lugar a dudas no se enfrentarán a este desafío con esa sensación de improvisación que uno tiene cuando lee las aventuras de los exploradores británicos de la denominada edad heroica de la exploración. Estos modernos exploradores utilizarán la tecnología más avanzada, telemedicina, comunicación por satélite, GPS, radares para detectar grietas en el hielo… Pero estarán solos, completamente solos. La zona por la que van a atravesar se convierte en invierno en una zona totalmente inalcanzable para aviones, helicópteros o cualquier otra expedición de rescate. Por lo que, al igual que los antiguos exploradores, todos los problemas que aparezcan los tendrán que resolver ellos mismos.

En cierta manera, es como cuando en el circo el director de pista anunciaba que se iba a retirar la red y que cualquier caída del trapecista sería mortal. La diferencia es que, en aquel caso, lo habían ensayado previamente -y con red- cientos de veces; pero ahora , aunque ha habido entrenamientos, nunca se han podido realizar en las condiciones reales que les esperan.

Si a nuestro robot futurista ya no le gustaba antes este asunto, supongo ahora le parecerá el más completo de los despropósitos, puesto que como es un robot no utilizaría otras expresiones malsonantes. Pero, como no soy un robot, a mí me llena de orgullo que Fíennes y sus hombres vayan a intentar atravesar la Antártida en invierno e incluso sin red. Y desde aquí seguiré su aventura, que puede que les cueste la vida.

polo Sur, Ranulph Fiennes

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  • 08 de octubre de 2012 a las 19:32

    Así es como ha llamado a su nueva expedición polar sir Ranulph Fiennes, quizá en un guiño al libro sobre la expedición liderada por Scott a la Antártida, “El peor viaje del mundo”, escrito por Cherry-Garrard. En él se narra el terrible viaje llevado a cabo por el propio autor junto a dos compañeros, Wilson y Bowers, que se aventuraron en la noche polar para conseguir unos huevos de pingüino emperador. Hacerse con ellos les supuso luchar durante 35 días contra un frío inclemente, que llegó a superar los 70º bajo cero y un viento que literalmente les arrancaba del suelo. Apsley lo describió de la siguiente forma: “Jamás he oído, sentido ni visto un viento como éste. Me asombra que no arrastre la Tierra”. No cabe duda de que lo que pretende Fiennes, de 68 años, y sus cinco compañeros de aventura, es rememorar este heroico viaje, al tiempo que rendir homenaje a la centenaria tradición exploratoria polar británica que va, según sus propias palabras, de Cook al propio Scott, alguien por quien siente especial admiración. De hecho, Fiennes ha escrito una biografía del explorador polar reivindicando su figura frente a las numerosas críticas por su forma de afrontar, hace ahora cien años, la carrera por la conquista del Polo Sur, que acabaría perdiendo frente a Amundsen, y en la que acabarían muriendo los cinco británicos. Muchos especialistas piensan que este trágico final fue debido, en buena medida, a los errores de su líder. Personalmente no creo que esta expedición de Fiennes sea la mejor manera de homenajear a los tres hombres que llevaron a cabo una expedición en el límite de la resistencia humana. Cherry escribiría de aquellos momentos vividos que “sería tan fácil morir, una dosis de morfina, una grieta acogedora… Lo difícil es seguir”. Esta expedición de Fiennes y sus hombres, bajo la bandera de la Commonwealth, parece más un intento de conquista a la vieja usanza del imperio británico, sin reparar en medios, que una expedición moderna, innovadora, limpia y respetuosa con un medio tan bello y delicado como la Antártida. Desde luego no hay que desmerecer los seis meses (de marzo a septiembre del año que viene) que van a estar sin ver la luz del sol en los meses centrales y soportando temperaturas extremas que pueden llegar a los 80º bajo cero. Sin embargo en lugar de arrastrar de un trineo y todas sus pertenencias consigo, como hicieron Cherry, Bowers y Wilson, llevarán consigo dos vehículos bulldozer que acarrearán un habitáculo para los expedicionarios y 70 toneladas de material y combustible cada uno. Se me antoja algo así como hacer peripecias en el trapecio con red. Creo que la memoria de aquellos tres hombres que fueron sólo con su esfuerzo, y con trajes de pieles, merecía algo más de imaginación para estar a su altura. Cuando ya se ha cruzado el continente antártico de una forma limpia, a bordo de un catamarán polar con velas, precisamente por una expedición española, hubiera sido de agradecer algo más de imaginación y coraje.

    Por Sebastián Álvaro
  • 21 de octubre de 2012 a las 9:06

    Excelente información. Gracias por informarnos de que todavía quedan seres humanos con los “genes de superación” activados. Muy inspirador…
    Abrazos,

    AURORA

    Por Aurora